¿Qué es la pana? Guía experta de tela para sofás
La pana es esa tela que reconoces con los ojos cerrados. Pasas la mano y notas los relieves, esas líneas paralelas y suaves que hacen que un sofá tenga textura y no solo color.
La respuesta corta
La pana es un tejido con relieves paralelos que recorren la tela a lo largo. Esos relieves se llaman canutillos, y se forman con un juego extra de hilos (el pelo) que se teje, se corta por el centro y se cepilla hacia arriba para que sobresalga de la base.

El número de canutillos por pulgada (2,5 cm) decide cómo se lee la tela. Muchos canutillos finos dan un aspecto discreto, casi de camisa. Pocos canutillos gordos dan un aspecto rotundo, casi escultórico. Misma familia de tejido, personalidad completamente distinta.
De qué está hecha la pana
La pana clásica es de algodón.
Esa es la respuesta honesta: pelo de algodón sobre base de algodón, y por eso los pantalones de pana viejos son tan suaves y se destiñen tan bien.
La pana moderna, sobre todo la que se usa en muebles, suele ser una mezcla.
Se añade poliéster o viscosa al hilo, y no solo para abaratar. Esto es lo que aporta cada parte:
- Algodón: suavidad, transpirabilidad y ese tacto mate y seco.
- Poliéster: resistencia a la abrasión y evita que el pelo se aplaste para siempre. Además aguanta mucho mejor el color al sol.
- Viscosa: brillo, para que los canutillos capten la luz y el color se vea más profundo.
En un sofá esto importa mucho más que en una camisa. Un sofá recibe miles de sentadas al año en los mismos tres sitios. El pelo de algodón puro se aplasta y hace sombras antes, hace más bolitas por rozamiento y se decolora justo donde da el sol de la tarde. La pana de tapicería está pensada para ese maltrato, por eso se teje más densa y se somete a ensayos de ciclos de frote que a una tela de ropa nadie le hace.
Nuestro sofá TEDDY lleva exactamente este tipo de pana: hecha para muebles, no para pantalones. Pelo más grueso, canutillos más anchos y una mezcla que sobrevive a la vida familiar. Si lo estás comparando con otras opciones, nuestra guía sobre telas para sofá pone la pana al lado de las alternativas.
Cómo se fabrica la pana, paso a paso
La pana se hace tejiendo un hilo extra que después se corta. Cinco pasos, sin necesidad de estudiar ingeniería textil:
- Se teje la base. Un tejido normal con hilos de urdimbre (a lo largo) y trama (a lo ancho). Es el soporte que lo sujeta todo.
- Se añade la trama extra. Se tejen hilos adicionales que quedan flotando sueltos sobre la superficie en líneas rectas, en vez de quedar anclados a la base.
- Se cortan las flotaciones. Unas cuchillas circulares las abren por el medio. Cada hilo cortado se levanta en un mechón de fibras: eso es el pelo.
- Se cepilla y se chamusca. Se cepilla la tela para levantar el pelo y se chamusca para quemar la pelusa suelta, de modo que los canutillos queden limpios y definidos.
- Se tiñe y se acaba. Entra el color y después los acabados antimanchas o de suavidad.
Los canales entre las filas cortadas son los que crean la raya visible. Ni estampado ni relieve prensado. El dibujo es estructural, por eso nunca se borra con el uso.
Grosor del canutillo: pana fina, media y gruesa
El recuento de canutillos es simplemente cuántos relieves hay por pulgada (2,5 cm). Número alto igual a fino y delicado. Número bajo igual a ancho y contundente.
- Micropana (16 a 21 canutillos): finísima, casi lisa. Camisas y ropa infantil.
- Pana media (11 a 14): la clásica de pantalón. Se reconoce sin gritar.
- Pana ancha (6 a 10): chaquetas, cojines, tapicería. Los canutillos se ven desde el otro lado del salón.
- Pana gruesa o pana gorda (1,5 a 6): cordones grandes y blandos, muy táctil, muy años setenta.
Para muebles ganan la ancha y la gruesa. La pana fina en un sofá grande parece que lo has tapizado con una camisa, y ese pelo tan corto se aplasta antes bajo el peso del cuerpo.
Qué tiene de especial la pana
La pana es textura haciendo el trabajo que normalmente tiene que hacer el color solo. Esa es la razón real de que funcione en un salón.
Como el pelo se levanta en filas, cada canutillo tiene una cara iluminada y una cara en sombra. Un solo color se lee como tres o cuatro tonos a la vez, y cambia según te mueves por la habitación y según avanza la luz del día. Nuestro Rust pasa de terracota cálido al mediodía a casi ladrillo al atardecer. El Sage parece polvoriento con luz natural y casi gris verdoso con lámparas. El Lavender se suaviza. El Charcoal coge un brillo mínimo en las crestas de los canutillos.
Más allá del aspecto, tres cosas prácticas:
- Disimula el desorden. Las migas y el pelo de la mascota caen dentro de los surcos en vez de quedarse encima como en un tejido liso. Menos ruido visual entre aspirada y aspirada.
- Agarra. El pelo tiene un punto de fricción, así que no te resbalas hacia el suelo a mitad de peli como pasa en las tapicerías lisas y tensas.
- Da calor. El pelo atrapa una capa fina de aire, así que la pana nunca tiene ese golpe frío que da el cuero en enero.
Además convive bien con casi todo lo que ya tienes: madera, lana, metal, plantas. La textura es mejor vecina que el estampado.
Los inconvenientes que nadie cuenta
La pana no está libre de mantenimiento, y quien te diga lo contrario no ha vivido con ella. Cuatro pegas honestas, cada una con solución:
- El pelo se aplasta donde siempre te sientas. Con el tiempo tu sitio favorito queda un poco más oscuro o más claro. Solución: cepilla el pelo en el sentido del canutillo con un cepillo de ropa suave y rota los cojines para repartir el desgaste.
- Marca las huellas, como el terciopelo. Te sientas, te levantas y dejas una mano dibujada. Solución: cepillas en una dirección y desaparece. A algunos les gustan las marcas. Son la prueba de que ahí vive alguien.
- El polvo se mete en los surcos. Los mismos canales que esconden las migas también las acumulan. Solución: aspira siguiendo los canutillos con un cabezal de cerdas suaves, nunca en perpendicular.
- La pana barata hace bolitas. Las fibras cortas sueltas se enredan en pelotillas. Solución: elige tela de tapicería con un buen dato de resistencia al frote y pasa una quitapelusas si aparecen.
El mejor seguro es una funda que se pueda quitar. Las de TEDDY se abren con cremallera y van a la lavadora, así que una noche de vino tinto no se convierte en cambiar de sofá.
Cómo cuidar un sofá de pana
Cuidar la pana va sobre todo de dirección: aspira en el sentido del canutillo, cepilla en el sentido del canutillo y nunca frotes en perpendicular. Hazlo así y la tela envejece bien.
La rutina semanal
- Aspira con cepillo suave siguiendo los relieves.
- Da un cepillado rápido a las zonas aplastadas para levantar el pelo.
- Ahueca y gira los cojines sueltos para que no siempre se siente en el mismo punto.
Cuando se derrama algo
- Absorbe enseguida con un paño limpio y seco. Presiona, no frotes. Frotar enreda el pelo y fija la mancha.
- Trabaja de fuera hacia dentro para que la mancha no se extienda.
- Deja secar del todo y luego cepilla el pelo para recolocarlo.
Si puedes, mantén el sofá fuera del sol directo y duro, porque las telas de pelo se decoloran de forma desigual y las zonas aplastadas pierden color antes. Para manchas más serias y limpiezas a fondo, nuestra guía sobre cómo limpiar un sofá explica los métodos que no arruinan un tejido de pelo.
La pana más allá del sofá
Lo primero que casi todo el mundo imagina son los pantalones de pana, y el grosor del canutillo decide la prenda. Micropana para camisas, porque los relieves finos caen bien y no dan volumen. Pana media para pantalones. Pana ancha para chaquetas y sobrecamisas, donde la textura es justamente el objetivo.
Sí, los pantalones de pana silban. Los canutillos de la cara interna de los muslos se rozan al andar y hacen ese sonido de cremallera suave. Es física, no un defecto de fabricación, y se nota más cuanto más ancho es el canutillo.
La tela vivió su cumbre en los setenta, pasó los noventa en el exilio (o en la chaqueta del profe de universidad) y volvió con fuerza en los 2020 junto a todo lo marrón, texturizado y ligeramente nostálgico. Lo que nos lleva a la única regla de estilo que importa: tus pantalones de pana y tu sofá de pana no deben ir a juego. Misma familia de tejido, distinto color, cero contacto visual. El camuflaje accidental hace gracia exactamente una vez.
Preguntas frecuentes
¿La pana y el terciopelo son lo mismo?
No. Los dos tienen pelo cortado, pero en el terciopelo el pelo cubre toda la superficie y en la pana se organiza en relieves con canales lisos entre medias. Por eso la pana disimula mejor las marcas.
¿La pana abriga?
Sí. El pelo atrapa aire y eso aísla. Por eso es una tela de invierno en ropa y por eso un sofá de pana nunca se siente frío al sentarte.
¿La pana hace bolitas?
La barata sí, sobre todo en las zonas de más roce. Las mezclas de tapicería con poliéster lo resisten mucho mejor, y una quitapelusas elimina lo poco que salga.
¿Se puede lavar la pana?
La de ropa se lava en frío y del revés, y luego se seca al aire. En muebles, lava solo las fundas diseñadas para quitarse y sigue siempre la etiqueta. Las fundas de TEDDY van a lavadora.
¿Es buena la pana si tienes mascotas?
Es de las mejores opciones. No tiene bucles donde se enganchen las uñas, y el pelo se queda en los surcos, de donde el aspirador lo saca, en vez de pegarse a una superficie lisa.
¿De dónde viene la palabra pana?
Del latín pannus, que significa paño, la misma raíz que paño y pañuelo. Y ya que estamos: el nombre inglés corduroy no viene del francés corde du roi (cuerda del rey). Es una historia bonita inventada después, y en Francia nunca llamaron así a la tela.
¿La pana está de moda?
Mucho, y en interiorismo especialmente. Los muebles con textura han sustituido al minimalismo liso, y la pana está justo en el centro de ese cambio.

